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lunes, 26 de enero de 2009

La vida diaria de un juez

Un juez gallego relata una semana de trabajo «Señor juez, robé porque llevaba dos días sin comer»
Ventura Pérez Mariño, titular de uno de los juzgados de lo penal de Vigo, relata en esta crónica con todo lujo de detalles algunos de los casos vividos esta semana en el transcurso de su trabajo. Hay de todo porque los juzgados reflejan casi todo lo humano
Autor:
Ventura Pérez Mariño
24/1/2009
Hora:
20:07 h

No sé ustedes, pero el juez que se creía que conocía todo de su ciudad, desde que se subió a la grupa de un juzgado de lo penal se encuentra con que descubre algo todos los días. Conocidas las conductas delictivas, una radiografía del mundo penal trataría de descubrir qué conductas de las perseguidas llegan a los juzgados, quiénes son sus protagonistas y tal vez se comprendería mejor a qué se debe el atasco que sufre actualmente la Justicia. Para este acercamiento, siempre parcial, voy a intentar levantar el velo de la bruma pasando revista a la vida real de un juzgado durante la semana que dura una guardia.
6 DE ENERO: Control positivo de alcoholemia.
Es día de Reyes, y a las 9 de la mañana, como todos los martes, se produce el cambio de guardia en los juzgados de instrucción. Hablamos de Vigo, una ciudad de 300.000 habitantes en la que hay 8 juzgados de instrucción (penales).
A las 10 de la mañana se celebra ya el primer juicio. Es de la modalidad de los llamados rápidos. Se trata de un joven de 26 años que hace dos días conducía un coche que despertó sospechas policiales y por ello fue parado y se le practicó la prueba de alcoholemia, en la que dio positivo.
Ante la evidencia, el joven y su abogado aceptan los hechos; por estar de acuerdo, la ley prevé la rebaja de un tercio de la pena. En resumen, cuatro meses de multa con cuota de 4 euros por cada día, 22 jornadas de trabajo en beneficio de la comunidad y 8 meses y 4 días de privación del carné de conducir. Al joven la broma de beber le ha salido cara. Pero el trabajo no empieza mal: dos días después de los hechos, está juzgado, condenado y ha comenzado a cumplir la pena que le fue impuesta.
Empiezan a llegar atestados policiales que el juzgado va expurgando, clasificando y dirigiendo al que corresponda. Una chica denuncia que compró un televisor anunciado en Internet, envió una transferencia a una cuenta bancaria y lleva seis meses esperando mientras la tele no llega. El juzgado lo etiqueta como estafa y se ponen en marcha los mecanismos investigadores?
Hacia las 11 la policía presenta al primer detenido. Se le acusa de atracar a un menor de edad al que le puso un objeto punzante en la barriga para arrebatarle un móvil. El juez indaga quién es.
-¿Por qué robó usted?
-Llevaba cuatro días en la calle. Vivo a veces con mi abuela y otras con mi tía; la abuela se había ido a Cangas con su novio y mi tía a una boda gitana que dura cuatro días, y cuando se van no me dejan las llaves; tenía hambre, llevaba dos días sin comer.
-¿Qué hace usted diariamente?
-Tengo esquizofrenia; estoy a tratamiento y tomo Tranxilium y otros medicamentos. He trabajado de peón de albañil y de ayudante de carpintero. Ahora no hago nada, estoy todo el día por la calle.
-¿De qué vive?
-Como a menudo en comedores de caridad. El teléfono que le quité al menor se lo vendí a un conocido por trece euros.
El acusado queda en libertad con cargos a la espera del juicio. El joven se queja del frío que se pasa en los calabozos judiciales.
Llama el 061: una señora se ha muerto al salir de misa en un barrio periférico. Se envía a la forense. Al día siguiente se le hace la autopsia. Se le había roto la aorta.
Un señora plantea al juez qué puede hacer con una vecina, de 84 años, que ha estado internada en un hospital público durante unos días. Hoy le van a dar el alta y la mandan para casa. Pero la señora no puede valerse por sí misma y su vecina indaga sobre lo que se puede hacer. Se la dirige a los servicios sociales del hospital y del Ayuntamiento. No volvió.
7 Y 8 DE ENERO: El caso de una mujer que se cae por la ventana.
Las dos mañanas siguientes se repite el patrón: comenzamos con juicios rápidos, principalmente de jóvenes que han dado positivo en pruebas de alcoholemia. Muchos alegan que necesitan el carné de conducir para trabajar. No hay nada que hacer, no depende del juez. Es obligatorio imponer las penas previstas. También se juzga a dos por conducir sin carné. Los dos dicen que no conducían nunca, que fue una excepción. ¿Por qué sabían conducir, entonces? Otro joven sin carné dice que lo iba a sacar dentro de tres semanas.

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Para continuar leyendo la noticia ir a;

http://www.lavozdegalicia.es/portada/2009/01/24/00031232823870920677306.htm

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