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viernes, 12 de marzo de 2010

Que bueno es una siestecilla de vez en cuando.

Un articulillo sobre la siesta (de la que soy un gran fan) que me ha gustado:

The Economist
Cómo el descanso ayuda a la memoria


Los investigadores dicen que una siesta prepara al cerebro para aprender. 100 minutos. Es la cantidad máxima de tiempo ideal para una siesta en la que se analizan distintas etapas del sueño.

Los perros rabiosos y los ingleses, por lo que dice la canción, salen con el sol del mediodía. Y las prácticas empresariales de los descendientes directos de Inglaterra y Estados Unidos, lo tendrá en la oficina desde las nueve de la mañana hasta las cinco de la tarde, si no más. Gran parte del mundo, sin embargo, prefiere tomar una siesta. Y una investigación presentada a la reunión de la AAAS (American Association for the Advancement of Science) en San Diego, sugiere que puede ser correcto hacerlo. Ya se ha establecido que aquellos que duermen la siesta son menos propensos a morir de enfermedades del corazón. Ahora, Matthew Walker y sus colegas de la Universidad de California, Berkeley, han descubierto que probablemente tienen mejor memoria, también. El doctor Walker ha descubierto que una siesta en la tarde, ajusta el cerebro para el aprendizaje....

Para seguir leyendo:
http://www.expreso.ec/ediciones/2010/03/02/econom%C3%ADa/econom%C3%ADa/como-el-descanso-ayuda-a-la-memoria/

Los extremos no son buenos.

Otro articulillo a cuento de las declaraciones de Willy Toledo sobre la muerte del opositor cubano, en El Pais que me ha gustado:
Vuelva al Gulag, camarada Solzhenitsin

RAMÓN MUÑOZ 11/03/2010
"Yo creo firmemente que, mientras existan personas como Alexandr Solzhenitsin, los campos de concentración subsistirán y deben subsistir. Tal vez deberían estar un poco mejor guardados, a fin de que personas como Solzhenitsin no puedan salir de ellos".
"Yo creo firmemente que, mientras existan personas como Alexandr Solzhenitsin, los campos de concentración subsistirán y deben subsistir. Tal vez deberían estar un poco mejor guardados, a fin de que personas como Solzhenitsin no puedan salir de ellos". Con estas palabras recibió el escritor Juan Benet al más famoso disidente ruso cuando visitó España en 1976. Al autor de Archipiélago Gulag, que se había pasado media vida en los campos de concentración soviéticos, se le ocurrió comentar que le sorprendía que en la España de Franco se pudiera viajar libremente, leer la prensa extranjera o hacer fotocopias, cosas todas ellas impensables en la URSS. Los representantes de la izquierda vieron en este comentario una provocación contrarrevolucionaria e insultaron sin piedad al escritor ruso. Pocos han pedido perdón.......

Para seguir leyendo: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Vuelva/Gulag/camarada/Solzhenitsin/elpepusoc/20100311elpepisoc_2/Tes